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METAFISICA - septima parte


INTRODUCCIÓN

Ante todo quiero decirles que, como muchos de uste­des saben, yo hablo en lo que suelo llamar palabras de a centavo porque quiero que todo el mundo comprenda lo que es la Metafísica, desde los niños de diez años en adelante. Por eso hablo en palabras de a centavo. No tengo pretensiones literarias, ni vuelos de retórica; ésa es la primera razón. Y la segunda es, mis amigos, que estamos en la Era Apocalíptica y es recomendable que no exista más ocultismo. Se acabó la era en que las cosas estaban ocultas. Ahora ésta es la Era de la Luz y la Verdad y todo el mundo tiene el derecho de conocer todas esas cosas que estuvieron ocultas a través de tantísimos siglos y que nadie debía conocerlas; no se sabe por qué, aunque lo cierto era que permanecían en la oscuridad. La humanidad tiene derecho a saber todo lo que Dios ha creado y eso —lo oculto— es creación de Dios. De manera que se acabó el ocultismo. El Apocalipsis dice que no quedará de la mentira piedra sobre piedra, que todo lo que es oculto saldrá a la luz del sol, al público. Así pues, las instituciones que todavía están ocultando sus enseñanzas deben saber que ya eso se acabó.

Estamos en la Era de la Luz y la Verdad; por consi­guiente, no puede quedarse nada oculto. Ya lo saben.

 

LA PALABRA METAFÍSICA

Quiero que sepan con respecto a la palabra Metafísi­ca que existe una creencia generalizada de que eso quiere decir "brujería" o "espiritismo". Bueno señores, la palabra Metafísica significa más allá de lo físico, o sea, lo invisible que no tiene forma. Pero de allí a que quiera decir "brujería" estamos muy mal parados; por­que el aire es invisible y no tiene forma y entonces, ¿si fuera brujería? ¡Qué mal estaríamos todos nosotros que estamos respirando! De manera que Metafísica quiere decir, simplemente, más allá de lo físico, lo invisible y sin forma, aunque ha quedado esta palabra ahora para denominar una filosofía práctica para la vida diaria. Filosofía práctica para la vida diaria, fíjense bien, basada en un descubrimiento SENSACIONAL que se reali­zó hace menos de un siglo, y que se ha ido difundiendo por el mundo poquito a poco. Y por ser sensacional se ha difundido en el mundo como se ha difundido porque el mundo necesita algo que lo "jamaquee"[1], una cosa SENSACIONAL para que se mueva y esto es así y se basa en el descubrimiento SENSACIONAL que se los voy a decir.

 

LA METAFÍSICA NO ES BRUJERÍA

La "brujería" es el uso de los poderes divinos que todos tenemos, pero empleados por egoísmo, por mal­dad; ésa es la "brujería". Porque conocen que el egoís­mo es lo contrario del amor; el egoísmo dice: "Pa' mí"[2], y el amor dice: "Para todos". De manera que quien emplea "brujería" va donde las brujas; tiene mala inten­ción; tiene intención de acaparar, de ejercer poderío sobre los demás: es egoísta. Bueno, ese poderío que se ejerce sobre los demás quiere decir que nosotros tene­mos derecho a todo, todo, todo lo que hizo Dios. Tene­mos derecho y, por consiguiente, el que trata de reser­varse y conservar para sí el poderío es para ejercerlo sobre los demás y esclavizarlo. La Metafísica es todo lo contrario: está basada en el Amor Universal, en el Bien, en la Paz, en la Armonía; ésa es la Metafísica: es para todo el mundo; no tiene nada de oculto; es una práctica científica. Fíjense bien: la ciencia y la religión han sido como aceite y vinagre durante todos estos tiempos; pero hoy en día la Metafísica —que es científica— está dando pruebas de que no tiene por qué seguir siendo así; se puede ser muy buen religioso y metafísico, puesto que es una ciencia basada en la religión, basada en el cristia­nismo. Bueno, la Metafísica fue redescubierta —porque ha sido un redescubrimiento—, ya que en el mundo no hay nada nuevo bajo el sol, todo se conoce desde siem­pre. Ahora lo que sucedió fue que, por múltiples razo­nes, desapareció. Y yo les voy a decir estas razones.

 


EL MAESTRO ENOCH Y SU ENSEÑANZA

El primer Maestro del mundo entero fue Enoch, un descendiente de Adán (porque Adán fue el primer hom­bre), y lo llaman el primer hombre de la misma manera como podríamos decir hoy que Armstrong es el primer hombre de la Era espacial, ya que fue el primero que puso pie en la luna. Eso lo dirá la gente en el futuro: que Armstrong fue el primer hombre, porque si hubiera habitantes en la luna para ellos lo sería. Y por eso es Adán el primer hombre de la civilización con razón llamada adámica. Enoch fue un descendiente de él; vivió trescientos años; era el padre de Matusalén, quien vivió novecientos años; pero Enoch no murió; ascendió tal como lo hizo el Maestro Jesús. Eso es una prueba de un gran adelanto y de iluminación. Enoch fue, pues, el Primer Maestro de nuestra civilización y un hombre sumamente notable y grande en un mundo como aquél, en el cual no había ni correos, ni periódicos, ni radio, ni televisión, es decir, no había comunicaciones de ningu­na clase. La enseñanza de ese hombre se esparció por todo el mundo de entonces, y en cada país lo llamaban según el idioma que se hablaba. En Egipto, Thot, el dios Thot; algunos lo llamaban el Escriba de los dioses; y en Grecia lo llamaban Hermes, Hermes Trimegisto, Tres Veces Grande; en Egipto a Thot lo llamaban Dos Veces Grande y en Fenicia lo llamaban Cadmus, Cinco Veces Grande; cada país se lo quería apropiar, lo quería para sí porque aquél era un hombre tan grande que sabía de todo y dejó enseñanza sobre todo; escribió en aquella época, cuando no había libros ni nada de eso, cuarenta y dos libros; pero, además, fue el autor de cuanto se puede imaginar: Cosmogonía, Cosmografía, Geometría —así llamaban entonces a la matemática—, Geografía Celeste, la Kábala y el Tarot. Todo eso lo escribió Enoch; pero él era judío y allí empezó la lucha contra los judíos. Porque todo el mundo quería apropiarse a Enoch y decían que les pertenecía. Los egipcios decían que no, que era Thot y era un dios egipcio; y los griegos decían que se llamaba Hermes Trimegisto y, por lo tanto, griego. Pero, en realidad, era judío: era Enoch, de raza judía. Eso no se lo podía perdonar nadie.

Con el pasar del tiempo lo perdonaron menos; le tenían odio, una rabia tremenda porque era un hombre muy grande. Y pensaban ellos: "¿Cómo es posible que sea de esa raza un hombre tan grande, alguien tan notable?" Eso no lo querían perdonar, pero tuvieron que "tragarlo" porque era Enoch el Grande. Caín tuvo un hijo, pero no fue quien se dice. Fue Enoch el Grande. Es bueno recordar que a partir de la sexta generación, después de Adán, se creó la Universidad de Heliópolis. Allí se educaron Moisés y el Sacerdocio egipcio; pero lo más importante residía en que allí se aprendían todas las enseñanzas de Enoch y, tiempo después, al fundarse la Secta Esenia, estas enseñanzas continuaron transmi­tiéndose. Por otra parte, en el siglo IV después de la venida de Jesucristo, empezaron a tratar de desligar al Maestro Jesucristo de su origen judío. Primero le decían que era galileo, después que era gentil; en fin, trataron de desligarlo de su origen judío y la enseñanza cristiana querían hacerla parecer como que no venía de Enoch por ser judío. El odio de la raza y de la persecución. La Iglesia de ese entonces hizo quemar todo, absolutamen­te todo, lo que contuviera las enseñanzas de Enoch, o de Hermes, Cadmus o Thot porque se sabía que eran una misma persona. Con el correr de los siglos, la persecu­ción se hizo tan horrorosa que no se podía mencionar a Enoch. Hubo grandes controversias cada vez que se le nombraba. Una vez apareció una copia de un libro. El libro de Enoch en Abisinia, y otra copia en Etiopía. Esas copias fueron a parar a Rusia —la de Abisinia— y la de Etiopía a Inglaterra. Naturalmente, el libro se guardaba bajo siete candados y se depositaba en pozos profundos; no podían ser vistos por nadie; era cosa prohibida. La copia de Rusia desapareció, no hemos sabido nunca nada de ella; sin embargo, la copia de Inglaterra se halla en la Abadía de Westminster y aunque muy pocos podían llegar a examinarla, hubo un Obispo anglicano que sí la leyó e hizo el descubrimiento SENSACIONAL que les digo. Inmediatamente llevó a cabo la traducción que pudo porque lo que descubrió —y todos mis discípulos saben lo que digo— es el Principio del Mentalismo. De inmediato, se fundó en Inglaterra una sociedad llamada el Nuevo pensamiento; esta sociedad se esparció, in­mediatamente comenzaron a difundirse las enseñanzas. Fue a los Estados Unidos (en cualquier parte donde se hablara inglés, pues la traducción fue hecha del etíope al inglés) y allí surgieron varias sectas que ustedes han oído nombrar; La ciencia cristiana, la ciencia divi­na, unity y otras. Todo lo que enseñan es el Principio del Mentalismo.

 

EL PRINCIPIO DEL MENTALISMO

Como hay tantas personas aquí reunidas que creo que jamás han oído hablar de eso, les voy a describir el Principio del Mentalismo. Para ello, les voy a dictar una serie de clichés, de manera que ustedes puedan poner en práctica de inmediato el Principio del Mentalismo; les advierto que es la forma de curar todas las enfermeda­des, las de ustedes y las de los demás; es la forma de resolver todos los problemas y todas las calamidades, es decir el Principio del Mentalismo es el descubrimiento SENSACIONAL porque el mundo no lo conoce y sabe muy poco de él. De manera sencilla dice que TODO, TODO LO QUE A NOSOTROS NOS OCURRE ESTÁ EN NUESTRA MENTE Y SE REFLEJA HACIA FUERA. Las enfermedades, el aspecto que tienes, si eres fea, si eres bonita, si eres gorda, si eres flaca, si eres vieja, si eres joven, la muerte, todos los problemas, todas las calamidades; en fin, todas las catástrofes del mundo se reflejan hacia afuera porque están en la mente individual como creencias, opiniones firmes, establecidas como conceptos. Todo, todo esto está en la mente de cada quien. Piensas en una cosa y ya. De inmediato quedó registrado y si no lo vuelves a pensar, se graba y llega a formarse lo que nosotros llamamos un concepto: es como el negativo de una fotografía que reproduce en el exterior el positivo de la foto, es decir, el retrato.

Ahora sí podemos borrar todo lo que hemos pensado mal; ¡sí se puede: eso es lo que nosotros enseñamos y practicamos! ¡Por supuesto que sí se puede! ¡Uno se acuerda de que lo positivo se graba bello, se graba bien, todo lo positivo se graba y funciona en el exterior como una maravilla, todo lo que te ocurre es bueno! Las cosas que te ocurren son buenas porque has pensado positiva­mente y todo lo negativo es lo que sale reproduciéndose en todas las enfermedades, todos los males. Para mí es muy raro oír a una persona decir: "Bueno, tú sabes . . . tú sabes cómo es la gente de este país". Ya eso es negativo; entonces, para ti la gente de este país es antipática, la encuentras francamente antipática; todo lo que te pasa no puede ser de otra manera ya que tú tienes esas creencias. Una persona me dijo el otro día:

"Me han puesto el teléfono pero no está comunicando todavía porque tú sabes cómo es la gente del teléfono" Entonces le di un regaño y le respondí: "No señor, la gente del teléfono no tiene la culpa de que estés pensan­do y decretando que no te lo van a poner. SI PIENSAS DE ESE MODO ELLOS TE OBEDECEN". Bien, resulta que ya saben ustedes un poco lo que es el Principio del Mentalismo, es un descubrimiento SENSACIONAL porque pensar que podemos cambiar nuestra vida y cambiar todo lo que nos sucede y transformar todo es un descubrimiento sensa­cional. (Yo era muy feíta y ahora me siento muy bonita).

El Principio del Mentalismo es muy conocido por otras sectas, entre ellas, por ejemplo, están los Rosacruces y los Yokes, aunque no hacen una mención amplia (apenas un párrafo que explica el Principio del Menta­lismo) ni lo practican —ni lo enseñan a practicar—, no poseen una fórmula, no se ocupan de ello; saben que existe pero nada más, en tanto que nosotros nos dedica­mos a eso, a transformar nuestra vida y la de los demás —porque se puede transformar la vida de los demás—. Hay varias cosas que quiero que ustedes aprendan bien. Por ejemplo: sitio para estacionar. Ustedes saben que salen de sus casas por la mañana, tienen que hacer una diligencia en el banco, en alguna tienda de la Calle Real de Sabana Grande y antes de montarse en el carro ya están pensando: "... Y la cola que me va a atajar y dónde voy a estacionar porque lo que es hoy no hay nada; eso está lleno de carros; y esa cola por Sabana Grande y yo no voy a encontrar dónde estacionar". Pues eso es negativo y, naturalmente, ustedes no encuentran dónde estacionar. ¿Cómo se hace? Sencillamente tienen que aprender a acostumbrarse (porque es un hábito que hay que formar). Ustedes salen de casa y dicen lo siguiente:

"YO QUIERO UN SITIO FRENTE AL BANCO, EN ARMONÍA PARA TODO EL MUNDO", y terminan diciendo: "GRACIAS PADRE, YA LO CONSEGUÍ". Quien no crea en Dios debe decir:

"Gracias Cosmos", gracias a lo que sea y a lo que crean:

"Gracias Amor Divino". Gracias a lo que ustedes apre­cien más, digan gracias o simplemente "Gracias yo mismo". Bien, lo que ocurre es lo siguiente: como ustedes han dicho: "Armonía para todo el mundo", antes de salir ese puesto ya estaba preparado, ya la persona que está en el sitio —en uno de los tantos sitios—se está acordando de algo que tenía que hacer, en armonía, algo bueno, algo útil; una diligencia, algo que tiene que hacer y, por lo tanto, le conviene salir del sitio. Y en el momento en que llegas al lugar donde quieres colocarte, ves que el carro se va. ¡No me crean! ¡No me crean nada! ¡Pruébenlo y compruébenlo; no me crean, yo no quiero que ustedes me crean a ciegas! Pruébenlo y comprué­benlo mañana por la mañana; eso sí: ustedes salen seguros de que estoy diciendo la verdad con toda fe de que son capaces. Digan: YO QUIERO, después EN ARMONÍA PARA TODO EL MUNDO, y GRACIAS.

Ustedes han visto que ya hemos nombrado las colas. Están parados en una cola. ¿Qué es lo que dice todo el mundo?; "¡Ay, Dios mío!, ¿hasta cuándo? Yo que estoy tan apurado... ¿Cuándo terminará este tráfico del demo­nio?" ¡Y cuántas cosas más! No sé; yo lo he oído. ¡Nada de eso! En cuanto vean que se para el tránsito digan, piensen lo siguiente: "NO SE PUEDE DETENER NUNCA LA CIRCULACIÓN DEL PLANETA NI UN MINUTO PORQUE SERÍA EL CAOS UNIVERSAL". Fíjense bien, el sol no se detiene nunca, la tierra no se detiene nunca, la circulación de la sangre no se detiene nunca, el aire que respiramos no se detiene nunca. Eso les debe dar a ustedes la norma de que no existe detención de nada; lo que sí puede existir es la detención del tráfico. Sí, porque se trata, en efecto, de cosas menores. Sin embargo, pensar que podemos estar en una cola durante veinticuatro horas, que tendremos que irnos a pie para la casa es algo que no debería ser; y no habrá de suceder si invocamos una Ley espiritual que inmediatamente domina a la Ley material. La Ley material se pliega, se adapta de inmediato; ella no tiene derecho. Esos son los descubrimientos SENSACIONALES.

 

LA VERDAD

Les estoy nombrando otras leyes, no solamente la Ley del Mentalismo; en efecto son otras, pero no quiero cargarles la mente con leyes sino simplemente con cosas que ustedes van a poder usar desde el momento en que salgan de aquí. Yo quiero transformarles sus vidas. Quiero hacerlos felices, que gocen sus vidas; por eso les digo: ni la cola ni el tráfico tienen derecho a ser y, más aún, si lo comparamos con cosas mayores. Si, por ejem­plo, decimos: "La circulación del planeta no puede detenerse ni un minuto porque sería el caos universal". Ustedes están hablando la verdad absoluta, porque es la Verdad; no puede detenerse nada de eso porque sería el caos universal si se detiene la tierra. Así como también está diciendo la verdad el Maestro Jesús, que fue el segundo inmenso Maestro de la Metafísica que ha exis­tido después de Enoch. Hubo muchos otros, ustedes saben que ha habido muchos: Judatantama, Salomón, David y otros, Pero yo voy a los que tuvieron mayor resonancia mundial. Enoch fue uno y luego el Maestro Jesús llamado El Cristo. Enseñó pura psicología y me­tafísica. El dijo: "CONOCED LA VERDAD Y ELLA OS HARÁ LIBRES; ELLA ES LA VERDAD". De manera que cuando dices:

"No se puede detener la circulación del planeta ni un minuto, sesenta segundos, no se puede porque sería el caos universal", ustedes están invocando la verdad, están diciendo la verdad y la verdad os hará libres; ¿de qué? De la cola. Ustedes van a ver que ha pasado un minuto cuando ya comienza la cola a moverse, aquella cola que ustedes creían que estaba estacionada. De manera que no vuelvan a soportar colas. Ustedes lo están haciendo por todo el mundo que tienen por delan­te. ¿Por qué? Porque hay otra Ley que dice: UNO CON DIOS ES LA MAYORÍA, UNO ES LA VERDAD. Imagínense qué poder tan inmenso tenemos cada uno de nosotros. UNO CON DIOS ES LA MAYORÍA, UNO ES LA VERDAD, que es la mayoría; recuerden eso porque eso es: UNO CON DIOS ES LA MAYORÍA, DIOS ES LA VERDAD, DIOS ES AMOR, UNO CON LA VERDAD, UNO ES LA VERDAD, UNO CON DIOS ES LA MAYORÍA... Y ustedes dominan por encima de todo esa cola increíble que tienen por delante.

Otro cliché: en estos días han estado anunciándonos terremotos y cataclismos; todo el mundo me ha llamado por teléfono a decirme: "¿Es verdad que el 11...? ¿Es verdad que el 21?, ¿es verdad que el 23, es verdad que...?" ¡En absoluto! ¡En absoluto! No va a pasar nada. Nada va a pasar y no crean ustedes en nada de los que les digan que va a haber terremotos y cataclismos. Ustedes no tienen sino que decir: "ESO NO ES CONMIGO, NO LO ACEPTO; ESO NO ES CONMIGO". Acuérdense que uno con dios es la mayoría. No es la voluntad de Dios que haya un terremoto que acabe con media humanidad "PUES TAMPOCO ES MI VOLUNTAD: YO NO QUIERO, NO ME DA LA GANA". Una vez que ustedes han dicho: "NO ES LA VOLUNTAD DE DIOS", pueden añadir: "NO ME DA LA CANA". Ustedes verán. "ESO NO ES CONMIGO, NO ACEPTO". Fíjense bien lo que les estoy diciendo: ninguno de mis discípu­los sufrió ni un rasguño en ese terremotico[3]. El terremotico lo trajo la cantidad enorme de mentes pensando en el terremoto, decretándolo y trayéndolo. Mis hermanos, yo les digo a ustedes que se fijen cuando haya una persona enferma que se está muriendo y oigan qué dice la gente alrededor de él: "Ese no llega ni a la noche... no amanece..." "¿Pa' qué va a comprar más oxígeno si... si... si... no va a usarlo?"... Ya lo mataron.

 

LEY DE OFERTA Y DEMANDA

La tercera parte es para las amas de casa; es la Ley de Oferta y Demanda. Esto parece que fuera para los hom­bres porque ellos son los que conocen de la Ley de la Oferta y Demanda.

La Ley de Oferta y Demanda dice que CADA VEZ QUE TÚ NECESITAS UNA COSA, HAY ALGUIEN QUE QUIERE SALIR DE UNA IGUAL. CADA VEZ QUIERAS TIRAR ALGO QUE YA NO TE HACE FALTA, QUE YA NO NECESITAS, HAY OTRO QUE SÍ. Si tú empleas y sabes esa Ley, te pones a invocar, cada vez que tengas algo bueno, que venga la persona, entonces atraeré a la persona que necesite esto porque quiero dárselo. Sí, inmediatamente aparece alguien y lo mismo sucede cuando tú necesitas algo. El dinero es lo que corriente­mente ustedes ven porque éste es el único planeta donde él existe. El dinero no debe existir, pero aquí existe y tenemos que andar con él, ¡qué se va a hacer! Donde existe el dinero actúa la Ley de la Oferta y Demanda. Aquí consigues todo lo que quieras si es comprado por ti, porque ya tienes tan enterrado el dinero en tu con­ciencia que no concibes que puedas conseguir algo regalado sino que, por el contrario, tienes que salir a comprarlo. Pues bien, lo consigues baratísimo y a la vuelta de la esquina tal cual como lo deseabas. Pero... ¿el servicio, las casas? Cuando quieres una casa, cuando tienes que mudarte, quieres un apartamento, o quieres una casa y empiezas a decir: "Pero mi'jita, están por las nubes, y además no hay”, pues no hay, para ti no hay: ya lo decretaste, ya tú mandaste a que ocurriera así. No hay, no encuentras casa. Pero si dices: "No, eso no es conmigo. ¿La mía? Está hecha y me está esperando y yo la quiero así", o escriben una cartita a quien quieran, a Papá Dios o al Ángel, a quien quieran, y en esa canica escriben: "Yo la quiero así, de esta manera y nada de chiquitica; la quiero como la necesito: grande, buena con tantos cuartos, con jardín o sin jardín". Como la quieran; si escribes, pues, tu carta completica y enton­ces terminas diciendo: EN ARMONÍA PARA TODO EL MUN­DO, das las gracias y espera para que tú veas. Si estás volteando para ver por encima del hombro si aparece, cuando tú menos lo esperas te hablan de una, la encuen­tras en un periódico, pasa y la ves; existe, ella existe y te está esperando, ¡es tuya! Y lo mismo el servicio. Aquello de que es imposible encontrar servicios, de que no hay mujeres, de que son ladronísimas, son esto y lo otro, es mentira... mentira... Las hay por montones; pobrecitas, si tú lo decretas que no hay ni ves una, ¡desaparecen!

Ahora, si el Maestro Jesús dijo: "LOS POBRES LOS TENDRÉIS SIEMPRE CON VOSOTROS", de manera que contigo hay bastante. ¡No!; decrétalo, escribe tu canica y pon­gan todo lo que quieran, no olviden anda. Miren, mi hija hizo su canica y puso todo lo que quería y dijo: "¿No me falta nada más mamá?". Y yo le respondí: "No creo que te falte nada; no sé; tú eres la que necesitas". Pues bien, se le apareció la mujer de servicio, con todo lo que ella había puesto, pero le faltó una cosa: no dijo que no tuviera niñitos y la mujer se presentó con su niñito. Ríanse; me encanta que se diviertan; pero, créanme o no, pruébenlo, pruébenlo mañana y digan todo lo que necesitan.

 

LA BENDICIÓN

Ahora eso de la bendición: bendigo las manos, ben­digo tus manos; ¿por qué?, ¿por qué actúa? La bendi­ción quiere decir "bien decir", es simplemente decir el bien, hablar en positivo, nada más. CUANDO BENDIGAN UNA COSA AQUELLO AUMENTA, AQUELLO LO AGRADECE, todo, hasta el teléfono se compone si tú lo bendices. TODO, TODO OBECEDE A UNA BENDICIÓN. Tú coges dos maticas y las riegas, pero bendice a una sola todos los días para que la veas ponerse bella, mientras que la otra da lásti­ma. Entonces comenzarás a bendecir a la otra también. Que los hombres bendigan sus negocios y bendigan el negocio del contrario. Aquél que tiene la misma ferre­tería o la misma botica, bendiga la de él también porque hay para todo el mundo. Y cuando tú bendigas la de ese señor, se te devuelve a ti. Así es ese amor, bendigan el negocio, bendigan la cartera y nunca estará vacía (cuan­do tenga dinerito y no cuando esté vacía), bendice tu dinero, bendice el que tengas en el banco, bendice, sí, la abundancia, pero hay que decir la abundancia de esto, la abundada de lo otro, bendice la abundancia —decía una señora— y se puso de este gordo. Eso es para que ustedes vean que lo que les estoy diciendo es verdad; pero hay que saber hacerlo. Bendigan la abundancia del dinero. ¿Ustedes no han oído decir, entre las viejas de sus casas: "No, hombre, déjelo almorzar, se le echa agua a la sopa"? Mentira, no se le echa agua a la sopa pero decir "Yo Soy", pues ese "Yo Soy" es todopoderoso; es lo mismo que ustedes digan "yo tengo" o "yo estoy" o "yo quiero". El es el Yo, ese el Verbo; el verbo ser, estar. Es el Verbo y es el Logos Creador. Todo lo que tú digas "yo quiero" se hace. ¡Pruébenlo, no me crean, pero pruébenlo! El "Yo Soy" es todopoderoso.

Yo lo he hecho con los niños. Ustedes saben que los niños, las niñitas, los muchachitos, por ejemplo, hasta los siete, diez años, no tienen raciocinio ni voluntad personal. No saben pensar ni pueden ser responsables de sus pensamientos. Todo lo que les pasa a ellos es el reflejo del pensamiento de la madre o del padre (apun­ten eso porque no debe olvidarse); todo lo que les pase a sus hijos es responsabilidad del papá y la mamá, de su mente y de lo que piensan a través de ellos: los padres piensan a través del niño. Por ejemplo, veo a una muchachita con una gripe y le digo:

—¿Qué tienes?

—Gripe —responde ella,

—¿Y por qué tienes gripe?

—Me da todas las semanas...

—¿Y tú quieres eso? — le pregunto al ver que le daba todas las semanas.

—¡No!

—¡Pues dilo! —¿Qué digo?

—Di: "YO NO QUIERO ESTO, YO NO QUIERO ESTO". Dilo, tienes que decirlo.

Cuál no sería el espanto de la madre y el padre cuando vinieron y me dijeron: "Bueno, el día en que usted estuvo con versando con ella... ¿Qué fue lo que le dijo?... porque de eso hace tres meses y la niña más nunca ha tenido una gripe". Yo les respondí: "¡Claro! porque si ella logra decir "No quiero", esa expresión es más fuerte que su Papá y su Mamá, ya que ambos no van a decir: "Nosotros queremos que tenga gripe"; aunque sí dicen: "Vive con gripe; no pasa una semana en que esa niña no tenga gripe". Son ignorantes, no lo saben; pero están dando la orden, está decretando; "Así es", "Yo quiero"; es absolutamente todopoderoso. Si ustedes oyen decir que van a entrar al país los comunistas —aunque yo no quería decirlo, porque creo que aquí no hay comunis­tas— no vendrían aquí, ¿verdad? ¿Y si vienen? Bien, pues, aunque vengan yo no quiero, yo no quiero comunismo aquí porque ésta es mi casa, Venezuela es mía y es tuya y de todos; es mi casa y es tu casa. ¿Tú quieres comunismo en tu casa? Pues yo no quiero; a mí no me da la gana y UNO CON DIOS ES LA MAYORÍA. Pobrecitos los comunistas; no saben lo que he visto hace mucho tiem­po; a mí no me da la gana y por eso es que no entran. ¡Pruébenlo! Sí, señor, pruébenlo. Ustedes van a decir, como me han dicho a mí muchas personas: "Pero, bue­no, ¿qué dirán los comunistas?" Digo, "bueno, yo lo siento mucho pero la voluntad de Dios es la libertad, la libertad individual; y como ese es un sistema que no permite libertad no se puede aceptar". De manera que el yo quiero y el yo no quiero son todopoderosos, no se olviden de eso. Cuando ustedes oigan por ahí acerca de eso que les mencioné —por ejemplo, lo de los teléfo­nos— ustedes responden: "YO NO QUIERO. PARA MÍ YO LO QUIERO ASÍ". Aunque ustedes no pueden decir, por ejem­plo: "Yo no quiero que Fulano haga eso, aquello no..." Eso es brujería: eso no se puede; tú puedes mandar en ti y querer para ti. Por ejemplo: "Yo quiero a Venezuela; es mi casa; porque si Venezuela es mi casa y es mía y no quiero sino orden, armonía, libertad, justicia, todas las virtudes"; no estoy nombrando nada que no deba nombrar; estoy nombrando solamente virtudes, lo que yo deseo para mi tierra y eso se puede decir. Pero, tú no puedes decir como un amigo mío: "Es que yo quiero que mi hijo estudie esto..." No, señor; no puedes decir eso; tu hijo tiene que estudiar lo que a él le pide su espíritu, porque tú no sabes si ese niño —que quieres que sea abogado— desea ser pintor. No lo puedes obli­gar; tienes que esperar a ver hacia dónde ese niño va a demostrar lo que va a ser. Por lo tanto, no se puede ordenar en el espíritu de otro aunque sí en el tuyo. Yo quiero, todos nosotros queremos y creemos en la volun­tad de Dios, estamos de acuerdo con la voluntad de Dios; porque la voluntad de Dios es perfecta; entonces, si no sucede aquello que tú quieres porque no es la voluntad de Dios, te sucederá algo mejor, siempre bueno.

 

DESPEDIDA

Les voy a decir adiós, hasta dentro de un ratico; pero, primero, les voy a decir que espero les haya gustado esta enseñanza, así como espero que hayan notado que es una enseñanza práctica para la vida diaria, que no tiene nada que ver con el ÍNDICE y los libros que la Iglesia ha prohibido. Me han preguntado muchas veces: "Pero, ¿y la Iglesia permite?" A menos que la Iglesia prohiba la ciencia, es decir, prohiba la medicina, la química y demás ciencias... entonces no habría llegado el hombre a la luna. Lo que yo digo es científico, absolutamente científico ya que —como ven— está basado en lo posi­tivo, en la paz, en la verdad, Todo eso es Amor, amor al prójimo. De manera que si les han gustado estas ense­ñanzas, sepan que hay muchas otras cosas buenas, muy buenas. Esto no es sino un poquito, así como para abrirles el apetito, y para que salgan de aquí resolviendo problemas ya. Eso es puro Amor; así es que estamos muy a la orden, espero que les haya gustado.

 

INTRODUCCIÓN

En la opinión de esta autora, las verdades más pro­fundas pueden ser perfectamente comprendidas por toda persona mayor de diez años y de mediana inteligencia, siempre que le sean presentadas en lenguaje sencillo y en una forma que puedan aplicar a su vida diaria.

Los tratados de Filosofía y Metafísica contienen un tesoro de enseñanzas para el logro de una vida próspera, feliz y asegurada contra todos los males corrientes que aquejan al ser humano; pero la fraseología técnica está más allá de la comprensión de la persona común. Diría­se que los grandes Pensadores y Maestros, lejos de sentir el deseo de compartir el tesoro con la mayoría, se esforzaron en ocultarlo tras barricadas retóricas y jeri­gonzas especiales.

No hago sino copiar las normas de mi Maestro, el Dr. Emmet Fox, al pretender hacer inteligible, aunque de modo condensado, dicho tesoro metafísico, presentán­dolo en los términos de la vida cotidiana y corriente.

Nada, pues, de lo que aquí aparece, es nuevo. Todo ha sido anotado desde Enoch, el cual La Biblia remonta al sexto descendiente de Adán.

Jesús pasó los años ocultos en el monasterio Esenio de Qumrán, en donde fue educado según las enseñanzas de Enoch. Más tarde, en la controversia que se estable­ció entre judíos y cristianos, todos los textos de Enoch fueron recogidos y quemados por ambos bandos, salvo unos cuantos ejemplares que lograron ocultar algunos particulares.

Los cristianos de los primeros siglos querían borrar toda indicación de que las enseñanzas del Maestro eran de origen judío; y los judíos repudiaban a Jesús y destruían todo lo que pudiera identificarlo con ellos. Las autoridades de la iglesia cristiana hicieron adulterar y mutilar sus textos en donde apareciera que la enseñan­za se originaba en Enoch. El resultado de esto fue EL NUEVO TESTAMENTO que deja en la osscuridad el fondo de la Verdad.

El Monasterio también pereció por el destrozo; pero los Esenios pudieron rescatar su valiosa biblioteca que ocultaron en las cuevas que están en proceso de descu­brimiento y llamadas hoy del "Mar Muerto".

LA ORGANIZACIÓN ROCKEFELLER ha ubicado en la re­gión un gran establecimiento, dedicado a autenticar y traducir los pergaminos que van apareciendo, entre ellos, los originales de Enoch y los textos auténticos de La Biblia.



[1] "jamaquee": utilizado en el sentido de agitar, darse cuenta de.

[2] "Pa´ mí": para mí.

[3] Se refiere al terremoto de Caracas de 1967 (N. del E.).


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